Con el gobierno de Fujimori, llegaron personas ávidas de poder y ambición de dinero a cualquier precio, aunque no fueron todos, pero se produjeron hechos sumamente censurables, como el saqueo que se hizo en la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima Metropolitana, el mismo que llegó cuando se encargó la Presidencia de la citada entidad, a una madura y solterona diputada, quien tuvo la desafortunada idea de nombrar gerente a su presunto enamorado, un pseudo ingeniero apodado “rata blanca”.
Este sujeto quebró en menos de lo que canta un gallo, el Ramo de Loterías de Lima y Callao, la Caja de Ahorros de Lima y aseguran los que estaban cerca de sus fechorías, que hasta autorizó un préstamo de un millón de dólares a un entonces Ministro de Estado, quién no habría pagado ni un solo dólar; entre otras cuantiosas operaciones de este tipo, incluyendo los auto préstamos, que terminaron con la Caja de Ahorros de Lima. Se comenta, que el “ingeniero” ahora es dueño de un edificio de tres pisos y vive con su señora, la que se habría hecho de la vista gorda, cuando el susodicho prodigaba sus promesas de amor a la soñadora, quien tuvo el cuajo de presentarse como aspirante al congreso en las últimas gestas electorales.
Pero eso no fue todo, el referido mal elemento que antes de ser favorecido por su madura enamorada, era llevado constantemente detenido a la Sexta Comisaría por estafa, habida cuenta que se dedicaba a buscar trabajo para los incautos, cosa que nunca encontraba pero si cobraba por ello; también incorporó a sus hermanos, uno a la Clínica Hogar de la Madre que casi la quiebra y el otro a la Caja de pensiones policial militar, cuyo resultado se está dejando ver para desgracia de los pensionistas.
Y volviendo a los citados juegos de azar, posteriormente aparecieron varios, llenos de misterio por decir lo menos, como lo fue “Yala”, el mismo de de la noche a la mañana comunicó a sus casi mil empleadas que la cosa no iba más y no les pagó absolutamente nada por despido intempestivo ni por ningún otro tipo de fundamentos legales que la ley ampara en favor del trabajador. Indagamos en Indecopi y descubrimos que no quebró y que al parecer, sigue trabajando con otro nombre.
También está la Tinka, lotería que no tiene por semana el ganador principal, como sucedía con las loterías que citamos, sino que el monto “dizque” va creciendo hasta convertirse en verdaderas fortunas, mientras que semanalmente al no haber ganador, hay un pequeño incremento y los desesperados apostadores compran y compran, algunas veces hasta dejando de alimentar sus hogares, con la esperanza de ganar los millones que se anuncia y lo que es más misterioso; nadie sabe quién es el ganador. Las autoridades pertinentes deben indagar al respecto, porque de no hacerlo estarían coludiéndose con tamaña irregularidad. Señor Ministro de Trabajo, haga que les paguen a las casi mil empleadas de la ex Yala.
Hasta los primeros meses del año 1992, los ramos de loterías de Lima y Callao, Arequipa, Cusco y Huancayo entre otros, sorteaban a fin de semana los billetes vendidos y de todas maneras resultaba uno o varios ganadores, por diferentes conceptos, como era por ejemplo, el premio mayor o los “huachitos” desglosados del principal; así como las aproximaciones o terminales y era una verdadera fiesta familiar, cuando los días domingo pegados a su radioemisora estaban pendientes de los resultados.

