Hemos consultado a gente entendida en esta materia y nos han dicho que es una falta de respeto y consideración al soldado, la misma que hasta podía calificarse como negligencia criminal, enviar a esos lugares pequeñas patrullas sin otras que las respalden, mal alimentados y sin los pertrechos adecuados, suficientes y cantidades necesarias, para ese tipo de conflicto, contra mercenarios altamente capacitados y apoyados por el dinero de los narco traficantes. En el presupuesto del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, consideran anualmente miles de millones de dólares para combatir el narco tráfico; ¿Cuántos de esos millones llegan a nuestro país y quien los recibe y distribuye?, parecería que es un buen negocio para los que pelean solo con sus mujeres o sus maridos.
Algunos altos oficiales han dicho, que en esa zona por las constantes lluvias y espesa neblina, es casi imposible hacer llegar a tiempo con el apoyo que se solicita, pero entonces ¿por qué no tomar las medidas pertinentes previendo lo que podría ocurrir, como ameritan los casos de la referencia? En un programa de televisión apareció un Coronel en retiro, no sabemos si es uno de los que firmó la larga lista de adhesión a Fujimori, que hizo firmar Vladimiro Montesinos, diciendo muy suelto de huesos; que la lucha contra el narcotráfico era asunto de la policía y no de los soldados.
¿Acaso los policías son preparados para combate con armas de guerra?; los custodios del orden son adiestrados para eso, es decir para hacerse cargo de guardar el orden público, perseguir a los delincuentes comunes, prestar su apoyo a los ciudadanos en algún desastre natural, a una parturienta que se le adelanta la llegada de su retoño, en un accidente de tránsito o frente a cualquier abuso que cometan personas intolerantes, groseras y/o agresivas, contra seres indefensos; entre otros tantos casos que requieren su intervención, pero no convertirse en guerreros sin estar preparados para ello.
Por otro lado, somos testigos de las innumerables quejas y reclamos que llegan a los despachos de los parlamentarios, invocando su intervención para que las autoridades pertinentes cumplan con entregarles lo que les corresponde por viudez u orfandad de sus hijos, al haber caído sus padres, esposos o hijos, en esa guerra fratricida que venimos enfrentando sin visos de solución y son escuchados cuando ocasionalmente ocurre, tarde mal y nunca. Atención señor Presidente de la República, usted ha sido miembro activo de nuestras Fuerzas Armadas y sabe de los que estamos hablando.
EL DIRECTOR
Vimos y escuchamos hace unos días, en un video, cómo los efectivos del Ejército que combaten en el VRAE, pedían y rogaban a la superioridad de su Arma, a sus Generales que les envíen apoyo, por cuanto grupo de 13 valerosos y heroicos hombres combatían en desigualdad de condiciones, contra más de 60 narco terroristas fuertemente equipados con material bélico de último modelo.

