No se ha medido para insultar a las autoridades que juzgaron y condenaron a su padre, tildándolos de inútiles y vendidos, pero ahora jura públicamente, que no indultará a su padre en caso de llegar a la presidencia y que confiaría y respetaría lo que dispongan las respetables autoridades. Su caballito de batalla durante su campaña electoral fue defender y libertar a su padre, ahora parece que ya no lo hará. ¿El pueblo debe creerle?
EL DIRECTOR
Como un balde de agua helada cayó entre sus seguidores, la actitud de la señora congresista Fujimori, cuando dijo fríamente “nadie es indispensable” refiriéndose al también congresista Carlos Raffo enterándose que había renunciado a su partido por sentirse desplazado cuando pretendía su reelección como parlamentario. Se habría sentido maltratado, precisamente cuando solo hacía dos semanas que la señora había ponderado su lealtad con su padre así como con ella.

